Karin Urenda Baumert

Karin Urenda Baumert

Artista Plástica Cruceña

Nació el 23 de febrero del año 1987.

Desde muy niña, en el colegio Alemán, siempre entraba a clases extras de dibujo y a todo lo que tenía relación al arte, ya sea el baile y lo relacionado con la música. Le encantaba la materia de arte, la espera con ansias y siempre recibía diplomas por los dibujos que hacía.

Ya en joven, entró a muchos cursos de pintura en la ciudad de Santa Cruz, Bolivia. Incluso, su primer obra la realizó en el 1997. Lo hacía como un hobby, porque simplemente le apasionaba, pero jamás pensó que se llegaría a convertir en su trabajo.

Entró a estudiar a la universidad la carrera de comunicación social, la cual también le apasiona y le ayuda bastante con el tema del arte en la actualidad.

Una vez comenzó a trabajar en el arte, tuvo un maestro que pulió e hizo que el talento se perfeccione aún más. Después cuando vio su potencial y descubrió que Dios la mando a esta tierra con este don maravilloso, no la pensó dos veces y se fue a investigar a los Estados Unidos. Pasó un curso intensivo e investigó sobre la calidad de materiales para dar lo mejor de sí a sus clientes, así fue como todo se fue dando.

Comenzó a estudiar con libros y se empapó con todo lo que tenía relación a este mundo. Tanto así, que se convirtió en su trabajo diario y en una artista reconocida en el medio.

Realizo bastantes obras para campañas, hizo exposiciones en diferentes restaurantes reconocidos de la ciudad, tuvo una exposición muy exitosa en el hotel Los Tajibos, la cual por ello, le hicieron una propuesta de hacer una exposición en Londres.

Tuvo que poner en pausa por un tiempo su labor, ya que decidió ser mamá. Lo tuvo a Sebastián, a quien le dedicó tiempo completo. Luego, retomó sus actividades, lo que tanto le apasiona.

En resumidas, el gusto por el arte se lo debe a Dios, ya que fue Él quien la envió a esta tierra para cumplir con uno de sus propósitos.

Karin lleva seis años como artista consolidada, pintando sobre lienzo distintas imágenes, pero con un estilo que al ver la obra te das cuenta de que fue realizada por ella.

Trabaja con óleo, acrílico y sobre todo maneja mucho la espátula.

El lema de Karin es que esta su pasión es una fuerza que supera a la razón y que puede permitir mover montañas en su vida.

Karin: El arte es más que un color en un cuadro, mucho más que unas palabras unidas con destreza, unos movimientos plásticos sincronizados o unos sonidos armoniosamente conectados a cada parte de nuestro ser. El arte es más que una lógica de combinaciones técnicamente estructuradas, es esencialmente una fuente de exaltación del espíritu que le llena el corazón de melancolía, ternura, y sobre todo de bastantes alegrías.

Una de sus metas es de comunicar al mundo la gran empatía que se obtiene por este minucioso y maravilloso trabajo. Ir conociendo, desarrollando y descubriendo este espíritu es un absoluto y gran regalo de Dios, es ese famoso «don» el cual hace que cada obra de arte sea mágica, obteniendo reacciones reflexivas y emotivas para el espectador. Y es que a través del proceso de la creación artística, presiente que logró causar un deleite en las personas.

Karin: Es fascinante explorar esa “voz interior”, esa voz que le da a la obra su propio estilo, su personalidad y es la cual le permite comunicarme con amor, ya que el arte es uno de los mejores medios por los cuales el ser humano puede manifestar una realidad espiritual en nuestra sociedad.

Hoy por hoy, después de seis años de carrera artística, Karin da un paso más. Algo que desde que pinta planeó. Que fue de crear su propia página web, para que sus clientes tengan la facilidad de ver sus obras con sus respectivas medidas y precios. También de mostrar en ella todo contenido que tenga que ver con su carrera artística y lo más importante; Con su propio estilo, su propio sello.

Karin: Fue emotivo detectar e identificar mi propio estilo, todo esto que habita en mí, ya que me permite dar sustancia al mi caminar por esta corta vida.

Karin Urenda Baumert

Artista Plástica Cruceña

Nació el 23 de febrero del año 1987.

Desde muy niña, en el colegio Alemán, siempre entraba a clases extras de dibujo y a todo lo que tenía relación al arte, ya sea el baile y lo relacionado con la música. Le encantaba la materia de arte, la espera con ansias y siempre recibía diplomas por los dibujos que hacía.

Ya en joven, entró a muchos cursos de pintura en la ciudad de Santa Cruz, Bolivia. Incluso, su primer obra la realizó en el 1997. Lo hacía como un hobby, porque simplemente le apasionaba, pero jamás pensó que se llegaría a convertir en su trabajo.

Entró a estudiar a la universidad la carrera de comunicación social, la cual también le apasiona y le ayuda bastante con el tema del arte en la actualidad.

Una vez comenzó a trabajar en el arte, tuvo un maestro que pulió e hizo que el talento se perfeccione aún más. Después cuando vio su potencial y descubrió que Dios la mando a esta tierra con este don maravilloso, no la pensó dos veces y se fue a investigar a los Estados Unidos. Pasó un curso intensivo e investigó sobre la calidad de materiales para dar lo mejor de sí a sus clientes, así fue como todo se fue dando.

Comenzó a estudiar con libros y se empapó con todo lo que tenía relación a este mundo. Tanto así, que se convirtió en su trabajo diario y en una artista reconocida en el medio.

Realizo bastantes obras para campañas, hizo exposiciones en diferentes restaurantes reconocidos de la ciudad, tuvo una exposición muy exitosa en el hotel Los Tajibos, la cual por ello, le hicieron una propuesta de hacer una exposición en Londres.

Tuvo que poner en pausa por un tiempo su labor, ya que decidió ser mamá. Lo tuvo a Sebastián, a quien le dedicó tiempo completo. Luego, retomó sus actividades, lo que tanto le apasiona.

En resumidas, el gusto por el arte se lo debe a Dios, ya que fue Él quien la envió a esta tierra para cumplir con uno de sus propósitos.

Karin lleva seis años como artista consolidada, pintando sobre lienzo distintas imágenes, pero con un estilo que al ver la obra te das cuenta de que fue realizada por ella.

Trabaja con óleo, acrílico y sobre todo maneja mucho la espátula.

El lema de Karin es que esta su pasión es una fuerza que supera a la razón y que puede permitir mover montañas en su vida.

Karin: El arte es más que un color en un cuadro, mucho más que unas palabras unidas con destreza, unos movimientos plásticos sincronizados o unos sonidos armoniosamente conectados a cada parte de nuestro ser. El arte es más que una lógica de combinaciones técnicamente estructuradas, es esencialmente una fuente de exaltación del espíritu que le llena el corazón de melancolía, ternura, y sobre todo de bastantes alegrías.

Una de sus metas es de comunicar al mundo la gran empatía que se obtiene por este minucioso y maravilloso trabajo. Ir conociendo, desarrollando y descubriendo este espíritu es un absoluto y gran regalo de Dios, es ese famoso «don» el cual hace que cada obra de arte sea mágica, obteniendo reacciones reflexivas y emotivas para el espectador. Y es que a través del proceso de la creación artística, presiente que logró causar un deleite en las personas.

Karin: Es fascinante explorar esa “voz interior”, esa voz que le da a la obra su propio estilo, su personalidad y es la cual le permite comunicarme con amor, ya que el arte es uno de los mejores medios por los cuales el ser humano puede manifestar una realidad espiritual en nuestra sociedad.

Hoy por hoy, después de seis años de carrera artística, Karin da un paso más. Algo que desde que pinta planeó. Que fue de crear su propia página web, para que sus clientes tengan la facilidad de ver sus obras con sus respectivas medidas y precios. También de mostrar en ella todo contenido que tenga que ver con su carrera artística y lo más importante; Con su propio estilo, su propio sello.

Karin: Fue emotivo detectar e identificar mi propio estilo, todo esto que habita en mí, ya que me permite dar sustancia al mi caminar por esta corta vida.